Abrimos el restaurante inspirándonos en el espíritu de la isla adoptando una filosofía que une la humildad ibicenca y la libertad mediterránea y crear un lugar sin pretensiones que se ha hecho un nombre por su calidad y su buen servicio, convirtiéndose en el punto de encuentro tanto para gente local como amantes de la isla.
Sonia Meseguer
Hace 2 mesesNo lo recomiendo. Teníamos mesa reservada para dos. Nos hicieron esperar 10 minutos porque la mesa no estaba, solo había una de 4 personas. Solución? Sentarnos con dos personas totalmente desconocidas sin darnos ninguna otra opción. Separe la mesa un poquito para no sentirme incómoda, y el camarero argentino vino a echarme la bronca por hacerlo y la volvió a juntar. VERGONZOSO!!! No vengáis. Adjunto pruebas
Susana F.
Hace 5 mesesEl sitio muy chulo, la atención fantástica. La comida correcta, normal. Y poca cantidad teniendo en cuenta el precio.
Ayelen Doglioli
Hace 5 mesesEs un lugar hermoso. Se come riquísimo. Si te sirve Hilaria, tu servicio es un mil y ella una divina mujer. Las tapas merecen ser probadas. Volvería sin dudar.
Noeliaa Pico
Hace 1 mesSiempre me ha gustado este lugar y he ido varias veces porque tiene muy buena onda y un ambiente agradable. Por eso me dio especialmente pena la experiencia del otro día que decidí ir con amigos de visita. La relación calidad-precio me pareció bastante elevada para lo que recibimos, éramos 7 y gastamos como 350 euros. Pero lo que realmente me decepcionó fue el trato al final. Después de pagar, pedí unos chupitos de cortesía, algo que siempre suelen ofrecer, y el camarero nos dijo que no de mala manera porque no habíamos dejado propina. Todo esto sin saber si íbamos a dejarla posteriormente en efectivo o no. Una pena, porque era un sitio al que siempre me gustaba volver. Esta vez, sinceramente, me fui bastante decepcionada.
Maria Angeles Casares Hidalgo
Hace 2 mesesEl lugar es precioso y la comida tiene una relación calidad-precio muy buena, además de salir rápido. Sin embargo, tuvimos una experiencia pésima con el servicio de mesa. La camarera, una chica italiana, apenas apareció por la mesa, hasta el punto de que tuvimos que empezar a cenar sin bebida y finalmente tuve que ir a la barra a pedir una botella de vino, que además tardaron muchísimo en sacar. A la hora de pagar, a pesar del mal servicio, quisimos dejar igualmente una propina. Al pedirle cambio para dejar la cantidad que considerábamos adecuada, su actitud fue bastante desagradable. Además, no le gustó que parte de la propina que habíamos dejado fueran monedas, y, en una actitud que considero totalmente fuera de lugar, me devolvió el dinero en monedas de céntimos, aparentemente en rebeldía. Llevo 20 años trabajando en hostelería en Ibiza y entiendo perfectamente que un trabajador pueda estar desbordado, pero este no parecía ser el caso. Una pena, porque el sitio y la comida merecen mucho más.